Sabiduría 17, 11-12
Porque la maldad es miedosa: se condena a sí misma. Perseguida por su conciencia, espera siempre lo peor. Tener miedo es simplemente renunciar a la ayuda de la razón (reflexión); mientras menos se cuenta con esa ayuda interior, más aumenta la causa desconocida de sus sufrimientos.
Porque la maldad es miedosa: se condena a sí misma. Perseguida por su conciencia, espera siempre lo peor. Tener miedo es simplemente renunciar a la ayuda de la razón (reflexión); mientras menos se cuenta con esa ayuda interior, más aumenta la causa desconocida de sus sufrimientos.

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