Soñador e
idealizado
Muere por
verla
Por un beso
de aquella
Porque su perspicaz,
lóbrega, vacía
Y divertida
mirada, hunda y dialogue con la suya
Muere de
pena por no saber de ella
Porque no
entiende que hechizo lo enamoró
Por
recordar insistentemente siempre su bello rostro,
Su sonrisa
torcida y labios apetitosos
Que se
ondulaban ante bellas perlas esplendorosas
Igual a la
Luna.
Como un mejunje
en sus venas
Un atisbo a
la imaginación
Quiere atrapar
lo absurdo e inalcanzable
Sabe lo
cerca que está de verla pero pueda que se arrepienta
Que la magia
se difumine y desaparezca
Ya no sería
su musa, tan perfecta y paradójica.
O tal vez
todo se convierta en realidad
La tan
esperada idea perfecta de la media naranja
Pero está
ante lo existente y lo magnífico que no quiere saber
Solo esperar
a un nuevo cruce de camino conducido por el destino.











