Conocidos rodeaban mi mesa, o podría decir nuestra mesa, mi miraban como si esperara que dijera algo pero no decía nada porque me llamaba mucho la atención esa muñeca en la mesa que vestía de princesa, tenía los ojos celestes brillantes como el cielo despejado y su cara reflejaba un sentimiento que no supe evidenciar porque empezó a brillar sus ojos tanto que la luz no dejaba ver su rostro y desperté... la muñeca se movía ahora que me acuerdo.

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